viernes, 28 de enero de 2011

RELACIONES DOMINICO-HAITIANAS

RELACIONES DOMINICO-HAITIANAS
“La frontera dominicana no existe”
EN UN ENCUENTRO CON ACCIONISTAS Y EJECUTIVOS DE LISTÍN DIARIO, EL CARDENAL URGIÓ A LAS AUTORIDADES A TRAZAR UNA POLÍTICA MIGRATORIA CLARA CON HAITÍ Y CONDENÓ TODO ATISBO DE VIOLENCIA XENOFÓBICA EN EL PAÍS



María Isabel Soldevila
maria.soldevila@listindiario.com
Santo Domingo
Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez no rehúye ninguna pregunta.

Mira de frente y no titubea para decir que el mayor error que ha cometido el país en lo que a relaciones dominico- haitianas se refiere es no haber definido una política migratoria clara.

“Yo no creo en la frontera dominicana. Eso nunca ha existido”, dijo ayer López Rodríguez, durante un encuentro con accionistas y ejecutivos de LISTÍN DIARIO en la sede del periódico.

“Estas dos pequeñas repúblicas tienen que vivir juntas... estos dos países tienen que ir hacia adelante”
Nicolás de Jesús López Rodríguez, CardenalLa preocupación por el tema acompaña al Cardenal hace tiempo. Es frecuente en sus intervenciones públicas y hasta la ha llevado recientemente ante el Papa Benedicto XVI y ante el consistorio de los Cardenales en el Vaticano. Su exposición buscaba subrayar el esfuerzo dominicano por asistir al vecino país y poner en la agenda una situación que le inquieta profundamente “y a todos nos tiene que preocupar”.

Disgusto ante la violencia

Los brotes de intolerancia contra los haitianos, encabezados por juntas de vecinos del sur de Santiago durante los últimos dos meses, son condenados por el cardenal López Rodríguez, que los atribuye a lo que califica como una actitud irresponsable de los llamados a regular el flujo migratorio.

“¿Por qué el gobierno no interviene con anterioridad? Va legalizando gente, o va indicando los sitios a dónde pueden ir...”, dijo quien en noviembre cumplirá 30 años como arzobispo de Santo Domingo. El cardenal subrayó la urgencia de que las autoridades asuman el problema de la migración haitiana, para evitar que se recrudezcan estas acciones violentas.

“No se puede andar quemando casas y con gente adentro mucho menos. Eso es una barbaridad”, dijo en referencia a la muerte de un niño de tres años de origen haitiano luego de que un grupo de hombres incendiara cuatro viviendas en un batey de Barahona.

“¿Qué sucede?, que junto con la gente buena que emigra por necesidad se pueden colar muchos ‘tígueres’ que no se portan tan bien. Los dominicanos que se sienten invadidos quieren defenderse”, y eso, dice el Cardenal, nadie puede impedirlo. “Lo que no me gusta es que se haga violencia”, agregó.

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UN ENCUENTRO FRATERNAL COMO EN CASA
La visita a las instalaciones del periódico había sido planificada con entusiasmo y antelación. Fue aprovechada, además de para obtener sus declaraciones y reflexiones sobre los temas de mayor interés para la nación, para que se produjera un intercambio abierto entre los nuevos accionistas de LISTÍN DIARIO y algunos de sus ejecutivos con Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, quien bromeó diciendo que los lazos que lo unen a este diario son tan fuertes que hasta vive en la casa que alojó por primera vez, hace casi 122 años, al Listín Diario Marítimo.

Cardenal cuestiona progreso económico sin equidad social

Valorada, después de los medios de comunicación como la institución que más confi anza inspira en la ciudadanía dominicana, según el más reciente Barómetro de las Américas, la iglesia Católica, afi rma el cardenal Nicolás de Jesús Lopez Rodríguez, sigue cercana a la gente porque, además del aspecto religioso, se ocupa de las necesidades humanas de la población.

Estar al lado de la gente en sus más duras circunstancias, acercar servicios de educación, salud, asumir una obra y una responsabilidad sociales hace que la iglesia Católica esté junto a la gente y gane su confi anza.

Desde la llegada en 1981 del Cardenal al Arzobispado de Santo Domingo se han creado, dijo, 132 parroquias, la mayoría en sectores empobrecidos.

Por eso el Cardenal habla con propiedad de la situación económica del pueblo dominicano, golpeado por continuas alzas de precios.

Al referirse a la advertencia del presidente Leonel Fernández ante un organismo de la ONU, sobre un recrudecimiento de las crisis debido a la especulación y las posibles repercusiones en el país, López Rodríguez dijo: “Hemos avanzado, pero tenemos que mantener una proporción entre el progreso y un nivel aceptable para la gente. Porque si el progreso se va a limitar a una capa social muy arriba, con salarios increíbles, con una gran masa de gente que vive en la pobreza más absoluta, ese progreso hay que discutirlo. Se supone que el progreso es del hombre y de todos los hombres”.

El problema, dijo el Cardenal, es profundo y va más allá de la economía. “La situación económica no es nueva. A los grandes países no les gustó cuando el Papa Benedicto XVI dijo que no pusieran solamente énfasis en la crisis económica, que la crisis era primero moral”, afi rmó a propósito de la tendencia especulativa en los mercados bursátiles y en la banca internacional.

“Convendría ver qué hacemos. Dispararle un alza de precios a una población que anda con salarios muy menguados, por no decir discretos o muy discretos... ¿Qué respuesta le damos a eso?”, se preguntó.

Los partidos y su crisis de credibilidad
Contrapuesto a la alta estima por la iglesia Católica, siempre según el Barómetro de las Américas, está el sentimiento de los dominicanos y dominicanas que casi no confían en los partidos políticos y los ponen en último lugar en la escala. Y el Cardenal está de acuerdo: “los partidos políticos han ido perdiendo credibilidad”.

¿Las razones? “En América Latina hemos tenido muchas diferentes experiencias políticas.

Líderes como Bolívar y Duarte se caracterizaron por un estilo de vida totalmente diferente a lo que vemos hoy en los ambientes políticos: grandes ideas, grandes ideales y una coherencia de vida y principios”, opinó.

La democracia, como la ha vivido y entendido América Latina, no ha resuelto los problemas básicos de su gente, dijo el Cardenal. “Hace 50 años el problema eran las dictaduras.

¿Qué diferencia encontramos? No tenemos la represión de aquellos señores, pero aparecen ahora los tiros de los narcotrafi cantes, pero la democracia que hemos tenido no ha sido respuesta”.

A la división de los partidos atribuye su debilitamiento: “Nuestros partidos a estas alturas, el PRD con más de 80 años de fundado, por hablar del más antiguo, debería presentar más armonía entre ellos, pero la impresión que da es que estos grupos se van atomizando en liderazgos parciales. Les ha faltado una integración y que se pongan en turno para candidatearse”.

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LA IGLESIA CATÓLICA Y REDES SOCIALES
IMPACTO DE INTERNET EN LA JUVENTUD
La iglesia Católica lo tiene claro: para seguir conectada con la gente tiene que hablar su idioma, usar sus canales.

“El impacto puede ser extraordinario, excelente y puede ser nefasto”, afirmó Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, quien es miembro de Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales.

“El Papa está muy interesado en que se estudie la presencia de la Iglesia en las redes sociales”, contó el Cardenal a LISTÍN DIARIO. “Si no hay pues que la fomentemos”.

López Rodríguez valoró dos documentos emanados de los trabajos de ese Consejo, “La Iglesia e Internet” y “La Ética en Internet” (ambos del 28 de febrero de 2002, ver www.vatican.va) que plantean a Internet, no como un problema para la iglesia, sino como un desafío.

El Papa, en su mensaje por la jornada mundial de las comunicaciones sociales de julio de este año, dijo: “La presencia en estos espacios virtuales puede ser expresión de una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si se evitan ciertos riesgos, como buscar refugio en una especie de mundo paralelo, o una excesiva exposición al mundo virtual.

El anhelo de compartir, de establecer ‘amistades’, implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio ‘perfil’ público”.

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